miércoles, 30 de junio de 2021

FLEXI-SEGURIDAD LABORAL

La iniciativa o avanzada empresarial por modificar la ley de contrato de trabajo y cambiar las indemnizaciones laborales por un seguro de desempleo, encuentra cada vez más adeptos en el sector privado, sobre todo en el industrial, tanto de pymes como en grandes empresas. Dicen los interesados.

El Gobierno analiza la iniciativa y ya hay borradores en el Congreso, señalan a la bancada de diputados del Frente de Todos. Desde la CGT admitieron que deberían analizarse alternativas para crear empleo, pero rechazan que se eliminen las indemnizaciones. En la CTA lo rechazaron “de plano”

La denominada “Mochila Argentina” o “Flexiseguridad” son algunos de los nombres con los que los empresarios se refieren a la iniciativa de cambiar las indemnizaciones. El proyecto más detallado es el que impulsa y publicita Teddy Karagozian, dueño de TN Platex.

El empresario propone que las empresas paguen un seguro al Estado, a un fondo que debería manejar la Anses. 

En mi opinión, tal vez se podría crear un FGT (fondo de garantía de los trabajadores) de manera que mediante la operatoria de esos ingresos, hacer crecer el fondo de recursos, que los mismos se multipliquen y/o incrementen mediante inversiones capitalizables en el ámbito público y privado. Ahora bien, teniendo en cuenta las situaciones de INESTABILIDAD económica, financiera y política –lo empírico- de nuestro país, HABRIA QUE DOTARLO de una segura protección, que lo haga INTANGIBLE e IMPENETRABLE bajo ningún concepto.

Karagozian dice, que luego cuando el trabajador renuncia o es despedido, perciba su sueldo durante todos los meses que hubiera tenido de antigüedad. Aunque no contempla –su propuesta- qué pasaría con ese trabajador que no consigue reinsertarse en el mercado laboral? Las razones pueden ser varias, limitaciones por edad, desactualización, carencia de puestos laborales en su especialidad y/o en general

Dice el proponente que por ejemplo, el trabajador tiene 5 años de antigüedad y consigue trabajo en 1 año, le quedan en su “mochila” los 4 años de antigüedad para su próximo empleo. Yo siendo optimista, entre otras cuestiones propondría que todo lo que el trabajador vaya acumulando en su “mochila” o “cuenta personal” una vez que se jubila se le continúe pagando de manera vitalicia un equivalente a la jubilación obtenida y actualizada. Y para el caso de fallecimiento del/la trabajador/a el restante saldo en cuenta, se lo derive a los sucesores que acrediten tal condición, de contado y debidamente actualizado.

El arco empresarial más que apoyar el proyecto, lo impulsa y, algunos apoyos surgen de dirigentes empresarios enfrentados al gobierno, como Daniel Funes de Rioja, titular de la UIA, pero también de pymes de muy buen trato con el Frente de Todos, como el Consejo Productivo o IPA.

Entiendo que de alguna manera hay que debatir y solucionar los siguientes temas a los fines de generar trabajo y condiciones dignas para todos/as:

  • 50% de informalidad laboral
  • 50% Informalidad impositiva
  • 20% de desempleo
  • Reducción de carga horaria semanal
  • Prohibición de horas extraordinarias

Comparto algunas posiciones que dicen que si no empezamos a discutir y solucionar estas cosas, se acabarán los sindicatos tal como los conocemos, se acabarán los empresarios y, en definitiva se perjudicarán mucho más los trabajadores.

En el Gobierno, algunas fuentes explican que es una iniciativa que, de avanzar en su tratamiento, debería ser para la pospandemia, contar con el apoyo del sindicalismo y regir para nuevos empleos, para no afectar el régimen indemnizatorio actual (derechos adquiridos)

Otro tema y no menos importante es, evaluar, que el régimen actual del derecho a la indemnización es disuasorio, para que los empleadores no puedan deshacerse de los trabajadores de manera tan fácil, ergo, es un régimen protectorio de y para los trabajadores. Imaginemos por un instante el sistema propuesto por el sector empresario en una coyuntura socio-económica como la actual, creo no errar en afirmar que hubiera habido despidos masivos de trabajadores y trabajadoras, con consecuencias sociales mucho más graves que las por hoy experimentadas.

Es innegable que tenemos que revisar de qué manera los empresarios pueden invertir mejor, de qué manera se puede generar mayor empleo, empleos de calidad y bien remunerado, de qué manera se puede impedir la gran evasión al sistema de seguridad social, pero todo ello no puede comenzar por quitarle derechos a los trabajadores, me parece una mala estrategia, un despropósito, entiendo que seguimos con el dilema de la manta corta, y como siempre quedan destapados los mismos.

Otros elementos a tener presente, son los previstos en el artículo 14 bis (protección contra el despido arbitrario) y; el 75 incisos 19 y 22 (Principio de Progresividad) ambos de la Constitución Nacional.

Finalmente si observamos detenidamente, los intentos y aplicación efectiva de la flexibilidad laboral experimentados en los últimos 45 años en nuestro país, nunca terminaron con más empleo, mas bien todo lo contrario.

MAB.

 


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