sábado, 20 de diciembre de 2014

Historia del Movimiento Obrero Argentino (prieta síntesis)


A continuación comenzaré a divulgar -por este medio-, algunos capítulos del material que en forma de libro cuyo nombre será "Compendio de Legislación Laboral" de mi autoría, el que publicaré en breve. Espero sea de vuestro agrado.-

Para abordar el desarrollo histórico del Movimiento Obrero Argentino, es necesario relacionar al mismo, con las transformaciones sociales, políticas y económicas ocurridas en el país a efectos de poder reflexionar el período que se estudiará infra, dentro de un contexto más amplio, que nos permita referenciar las particularidades del sindicalismo nacional con ciertos acontecimientos fundamentales de la historia argentina. Marcaremos cuatro momentos o etapas para este trabajo, teniendo en cuenta que cada uno de ellos responde a un modelo político, económico y social, es decir, a un "modelo de país”.-

Un primer momento -fines del siglo XIX a 1930- corresponde a un modelo capitalista dependiente que nos remonta al origen de nuestro Estado Nación, es decir al comienzo de nuestra modernidad. Recordemos que dicho modelo se caracterizó por tener sus bases en un esquema agroexportador, subordinado al poder de Inglaterra y al mundo central europeo a fines del siglo XIX. Dicho modelo entrará en crisis orillando los años ´20.-

 Los gobiernos radicales sufrirían los comienzos y el final de esta crisis. Un segundo periodo que va de -1930 a 1943- es caracterizado por el agotamiento del modelo descrito anteriormente, es decir,  en este periodo se da el comienzo del fin del modelo agroexportador, llegando a su más profunda crisis en lo que dio en llamarse la “década infame” en los años ´30.-

En dicha etapa, nuestras elites asumen el poder a mediados del 1930 en lo que dio en llamarse: el “modelo de sustitución de importaciones”, de características dependientes, con un fuerte arraigo en la actividad industrial, relacionada productivamente al espacio agro ganadero.-

Un tercer momento se desarrolla en el periodo que abarca los años -1946 a 1955-, la etapa que se describe está marcada por el llamado Estado Peronista. Resulta indudable que es precisamente en esa etapa que surge la alternativa nacional, es entonces, ha instancias y durante el gobierno peronista de claro desarrollo industrial, con una inédita distribución de la riqueza, que permitió la puesta en marcha de una nueva dinámica social, logrando a partir de lo descripto, una recomposición fenomenal de fuerzas dentro de nuestra sociedad.-

Las transformaciones puestas en práctica por el peronismo, tendrán una importancia central, ya que la organización sindical y el movimiento obrero en su conjunto, se convirtieron en la base de sustentación principal del proyecto nacional, en lo dio en llamarse “la columna vertebral del movimiento”.-


En una cuarta etapa -tal vez la más ignominiosa- que abarca el periodo de -1955 a 1976-, es aquella que con la metodología –militarista- de la escuela de las Américas y, con las recetas económicas primero de Milton Friedman, continuadas por el consenso de Washington, nuestro pueblo y particularmente el movimiento obrero sufre la represión y el comienzo de la violencia desatada a partir del golpe de 1955, esto, como antesala de lo que vendrá, insisto, violencia direccionada especialmente hacia la clase obrera, con el propósito de borrar “el estado de situación social y organizativo” alcanzado por la clase trabajadora en la etapa anterior.-

Hubo un breve intento de recuperar el proyecto nacional con el retorno al poder del peronismo en 1973, el que, merced a las contradicciones internas y la repercusión de ellas hacia las organizaciones sindicales, impidieron la consecución de lo propuesto. Luego, ya con el golpe de estado de 1976, se produce un quiebre en el seno de las organizaciones políticas y sindicales, marcando el comienzo de una etapa aciaga para el movimiento nacional, con las consecuencias por todos conocidas de desapariciones, torturas y muertes de miles de trabajadores, con la finalidad de instalar el modelo económico del saqueo de la patria.-

Allí, afrontando las consecuencias lacerantes de la represión, nuevamente el Movimiento Obrero Argentino da comienzo a la resistencia popular, que culminará con el retorno a la democracia a fines de 1983.-



ORIGEN DEL MOVIMIENTO OBRERO ARGENTINO

Los primeros antecedentes en nuestro país de organizaciones del trabajo, se remontan al período colonial. Los gremios eran en ese entonces, corporaciones de oficios en donde, además de ser organizaciones de artesanos, tenían también un cierto carácter religioso, ya que la Iglesia jugaba un papel dominante en todas las manifestaciones de la vida social.-

Los artesanos de la plata (Plateros) constituyeron así un gremio de gran importancia, desde luego dicha actividad se relacionaba a la actividad central de la Colonia, es decir, la extracción de metales de las minas de Bolivia y Perú. Los artesanos dedicados al trabajo del cuero, es decir a la confección de zapatos, se constituyeron en una de las actividades principales del Río de la Plata, organizando una asociación a fines del siglo XVIII.-

En 1857 se funda la Asociación Tipográfica Bonaerense y también la Sociedad de Zapateros San Crispín, pero, estas organizaciones denotaban más un carácter mutualista que estrictamente gremial. En 1877 se constituyó la primera estructura sindical con carácter moderno: la Unión Tipográfica Bonaerense, que realizó, al año siguiente, una huelga por la reducción de salarios que afectaba a sus afiliados.-
 

El triunfo de esta medida de fuerza, marco la celebración del primer Convenio Colectivo que se conoce en la Argentina. La creación del Sindicato de Comercio (1881), la Sociedad Obrera de Albañiles y la Unión Obrera de Sastres (1882), La Fraternidad (1887), agrupando a conductores y foguistas ferroviarios, señalaron, junto a otras organizaciones sindicales, la voluntad organizativa de la clase trabajadora.-

Es cierto que en los comienzos, estas primeras estructuras sindicales eran débiles. En sus primeros intentos; generalmente se constituían en torno de un conflicto, frente a una necesidad y, una vez superados estos problemas desaparecían; la pérdida de una huelga podía también, determinar su retirada de la escena gremial. No podía, tampoco, pensarse en un sindicato nacional, ni en una estructura centralizada.-

Una excepción a esto, fue el caso de La Fraternidad, que buscó aunar el aspecto gremial y mutual dentro de un esquema organizativo que consolidara una sola entidad fuerte y permanente. Para comprender las características de las primeras organizaciones gremiales de finales del siglo XIX debemos tener en cuenta, en primer lugar, la corriente inmigratoria europea que llevó a modificar, desde 1870, la conformación de la población argentina.-

Nuestro país y la América toda fueron testigos del destierro y de la búsqueda obligada de una nueva tierra para quienes huían del hambre y de la guerra. Estos viajeros estaban llamados a ser los pioneros del naciente Movimiento Obrero Argentino.-

Recordemos que hacia mediados del siglo XIX, en la llamada etapa posrosista, la Argentina tenía una economía pastoril donde prevalecía la lucha por el dominio y la organización futura del territorio. La oligarquía terrateniente representada por el Partido Autonomista Nacional (PAN) saldrá triunfadora y logrará con la conducción de Julio Argentino Roca, diseñar la alianza de clase dominante, hegemónica para la construcción del Estado Nación moderno argentino a fines del siglo XIX.-

Bajo dicho modelo capitalista dependiente, la Argentina ingresará al mercado mundial manteniendo una estrecha dependencia del imperialismo inglés. En este proceso se consolidará un Estado Nacional quedando los poderes provinciales bajo el poder central concentrado en Buenos Aires. Recordemos que a fines de 1870, Julio Argentino Roca amplía el territorio a través de la llamada “Campaña del Desierto”, despojando de sus tierras a la población originaria en el sur de nuestro país.-

Durante el régimen de la generación del 80” se consolida un ejército regular y se emite moneda centralizada. La oligarquía construye dicho Estado, de acuerdo a la matriz que necesitaba el poder económico central europeo, para ponerlo al servicio del capitalismo central que ocupaba un claro rol de “taller”, mientras, el nuestro, el de la periferia, era el llamado “granero” proveedor de materias primas a dicho taller industrial.-


El país se desarrolló en función del puerto, mirando hacia el exterior, lo que se tradujo en graves desequilibrios internos: el desmedido crecimiento de Buenos Aires y del litoral en detrimento del interior del país, una estructura latifundista del campo argentino, la carencia de desarrollo industrial, y profundas desigualdades sociales. De esta forma la inmigración masiva constituyó uno de los ejes en que se asentó la economía agro-exportadora.-

En este contexto, la inmigración, que había llegado en principio para contribuir a la colonización de la tierra, resultó impedida de acceder a ella, debido justamente a la estructura latifundista imperante.  Frustrada esta posibilidad, la mayoría de los inmigrantes se dirigieron hacia los centros urbanos donde pasaron a engrosar el mercado de trabajo, constituyendo de esta manera, el llamado proletariado urbano.-

Con el paso del tiempo se fueron creando pequeños talleres de producción local. En los prolegómenos del siglo XX, comenzó a gestarse un nuevo actor social: el hijo del inmigrante que bregaba por el ascenso social y la participación política.-

La elite en el poder mantuvo constantes enfrentamientos con los inmigrantes, especialmente con el proletariado urbano, la tensión social fue permanente, desembocando en huelgas y enfrentamientos. Mientras Inglaterra -potencia dominante- se convierte en el receptor de las exportaciones argentinas de carne y granos, pasando a controlar de la mano de la elite local, las finanzas, los servicios y la incipiente industria vinculada a la producción ganadera y agraria.-

 El desarrollo capitalista de la Argentina requiere –en la etapa- una mayor cantidad de mano de obra, y la inmigración descripta, viene a suplir o complementar dicha necesidad. Mientras los sueldos y jornales caen vertiginosamente y,  como contrapartida, se da el incremento de las horas de trabajo para conseguir ingresos mínimos para la subsistencia. Uno de los problemas más graves para los trabajadores, era el tema de la vivienda, surgen de esa manera, los denominados conventillos, lugar de residencia obligado para los sectores populares urbanos.-

Muchos de ellos, eran espacios de hacinamiento que se convertían por su precaria situación sanitaria en focos de enfermedades. La situación social agudizaba la relación entre el régimen y los trabajadores.-

En 1901 los panaderos realizan su primera huelga por rama de actividad, en Rosario se lleva adelante una huelga general regional, y en 1902 se convoca la primera huelga general.-


A fines del siglo XIX existía en la Argentina una incipiente cultura anarquista nucleada alrededor del diario “La Protesta”, centros feministas y antimilitaristas, escuelas racionalistas, además actividad sindical. El anarquismo se expresaba en (2) dos tendencias, una tendencia “anti-organización”, tendientes a las actividades individuales, y otra “organizadora”, que impulsan la organización sindical para la defensa de los trabajadores, conocidos como “anarco-sindicalistas”, estos últimos, fundan la Federación Obrera Argentina (FOA) en 1901.-

 Al igual que los otros anarquistas, eran anti-política y anti-estado, pero aceptaban la necesidad de organización en el plano sindical. Su oposición al Estado planteaba la necesidad de terminar con toda intervención estatal en la vida de la clase trabajadora, los problemas se resolverían con la abolición de éste, a través de la huelga revolucionaria, como la que impulsaron con resultados adversos en 1902 y 1910.-

La FOA luego es rebautizada FORA (Federación Obrera Regional Argentina). El 29 de junio de 1890 se crea la primera organización gremial de alcance nacional en la Argentina, casi paralelamente a la Revolución Cívica contra el presidente Juárez Celman, la Federación de Obrera Regional Argentina declaraba: “…Considerando que la propiedad individual de los medios de producción es la única fuente de todo el malestar en que yace la clase obrera, se declara a favor de la abolición completa de la propiedad individual en conformidad con todos los obreros de la patria…”.-

Otras federaciones se conforman en Mendoza y Santa Fe reclamando jornadas de (8) ocho horas de trabajo. La Federación de Trabajadores se declara socialista, y los anarquistas comienzan a enfrentarla. La situación social y política del país era de convulsión. En 1893 se produce el levantamiento revolucionario llevado adelante por la UCR liderada por Leandro N. Alem y Lisandro de la Torre en Rosario, y Marcelo T. de Alvear he Hipólito Yrigoyen en la Provincia de Buenos Aires.-

Ante el fracaso del levantamiento, la represión se agudizó en lo político y sindical. A partir de esto, los trabajadores comienzan un fuerte movimiento de organización.  En 1894 se comienza a conformar la FOA, segunda central sindical que agrupaba a constructores de carruajes, hojalateros, carpinteros, talabarteros, fideeros, pintores, panaderos, etc.-

Tal lo expresado, recién el 25 de mayo de 1901 se logra la unidad en la FOA, mayoritariamente conformada por anarco-sindicalistas y minoritariamente por socialistas. En el segundo congreso de la FOA en 1902 los socialistas del partido fundado por Juan B Justo se retiran de la reunión junto a otros gremios, creando la Unión General de Trabajadores (UGT).-


Este sector, planteaba que había que redefinir el uso de la huelga como medio de lucha expresando: “(…) La huelga puede ser un medio de lucha eficaz, cuando sea declarada contando con una previa organización, que ofrezca posibilidades de triunfo (…) rechazamos en absoluto la huelga general, toda vez que sea realizada con fines de violencia y revuelta que podía lejos de favorecer al proletariado, determinar, en todos los casos reacciones violentas en la clase capitalista que contribuyen a debilitar al la organización obrera”.-

El programa de la UGT pedía jornadas de  (8) ocho  horas, prohibición de trabajo a menores de 14 años, mínimo salario en base oro tanto para mujer, como para hombre, descanso dominical, responsabilidad patronal en accidentes de trabajo, abolición del trabajo nocturno salvo expresa necesidad, y reconocimiento del 1 de Mayo como fiesta oficial.-

En 1902 se presentó un anteproyecto al Congreso Nacional que fue sancionado con el nombre de Ley de Residencia (1), tanto la FOA como la UGT se pronunciaron enérgicamente contra la iniciativa del régimen. Por dicha ley se deportó a los principales activistas y dirigentes sindicales extranjeros, cerrando toda posibilidad de libertades sindicales para la clase trabajadora. En dicho clima represivo y explotador, se desarrollará la vida del movimiento obrero a principios del siglo XX.-

Estos no solo serán tiempos de organización y de lucha, sino también de enfrentamientos internos entre las dos principales corrientes sindicales: anarquistas y socialistas. En esas circunstancias en el año 1905 surgirá una tercera corriente llamada “sindicalismo revolucionario”.-

El origen de dicha corriente gremial, se remonta a la presidencia de Manuel Quintana, siendo estos tiempos de escasas reformas. En ese año se produce otro fallido levantamiento radical llevado a cabo por don Hipólito Yrigoyen. El radicalismo se convertía con el transcurrir del siglo XX en el espacio político representativo de aquellos sectores populares nacionales que luchaban por la apertura democrática.-

         La crítica radical al régimen oligárquico, si bien era confusa en lo económico, en lo político planteaba la necesidad del sufragio y la participación popular. Los levantamientos radicales, tenían como propósito forzar al régimen a abrir sus puertas a los sectores más populares. Refiriéndose a la UCR, el historiador Milcíades Peña sostiene en “Masas, caudillos y elites”: “…Con el auge del comercio exterior, crecieron simultáneamente los sectores medios vinculados a los servicios en las grandes ciudades (…) el desarrollo capitalista del país reclamaba mayor influencia en el poder para estos nuevos estratos capitalistas, ligados económicamente a la oligarquía pero ajenos al núcleo de familias oligárquicas que se reunían en el Jockey Club y monopolizaban el dominio del país. Aquellos sectores de las clases dominantes y de la pequeña burguesía -así como algunos grupos de la oligarquía- fueron hacia la Unión Cívica Radical…”.-

El levantamiento de 1905 trajo aparejado el estado de sitio y uno de los mayores destinatarios de la represión era el movimiento obrero. Mientras el radicalismo era proscripto el Partido Socialista convalidaba presentarse a elecciones. Recordemos que en 1904 el socialista Alfredo Palacios había sido electo diputado con el compromiso de que la clase obrera transformaría su existencia a través de la vía legislativa.-

Estas posturas reformistas dentro del partido socialista provocaron el nacimiento de la corriente llamada “sindicalismo revolucionario”. Dicha corriente surgía con una mirada más pragmática, tomando aspectos de otras vertientes. Este sector se va a concentrar en la UGT, de perfil socialista, este nuevo lineamiento sindical vuelve a reivindicar la lucha de clases y los métodos de acción directa y la huelga general. Además de proclamar la unidad del movimiento obrero y un pacto de solidaridad entre la UGT y la FORA.-

Esta corriente gremial llega a protagonizar grandes luchas obreras junto a los anarquistas, como la huelga de los inquilinos en 1907, la Semana Roja en 1909 y las huelgas del Centenario en 1910. Así, la llamada huelga de inquilinos en (1907), se origina en un conventillo del barrio de San Telmo, donde sus habitantes se niegan a pagar los alquileres y se declaran en huelga reclamando la rebaja de un 30%, mejoras edilicias, la eliminación de los meses de depósito y la no toma de represalias contra los inquilinos en huelga.-

La medida se propagó a diferentes barrios de Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Córdoba y Bahía Blanca. Algunos conventillos logran sus reclamos y otros deben dejar la medida sin lograrlos. La Semana Roja (1 de mayo de 1909) sucede durante una movilización de la FORA a Plaza Lorea. Esta movilización, resultó reprimida cruelmente por el Coronel Ramón Falcón (2), resultando asesinados 12 obreros, con más de 80 fueron heridos. La medida duró hasta el 8 de mayo de 1909, en medio de represalias a locales obreros sindicales.-

El historiador Julio Godio en su “Historia del Movimiento Obrero argentino” nos dice que además de repudiar los asesinatos se exigía: “(…) la abolición del código de penalidades de la Municipalidad que era el instrumento usado por el gobierno contra los dirigentes sindicales y socialistas, la reapertura de los locales sindicales y socialistas, y la libertad de los presos sociales (…)”.-

Las huelgas del Centenario se producen el 1 de mayo de 1910. La FORA y la CORA (Confe-deración Obrera Regional Argentina - mayoría UGT) anuncian un paro por tiempo indeterminado para el 18 de mayo de 1910. En las vísperas de la fecha, fueron atacados locales políticos y sindicales, también diarios anarquistas y socialistas. La huelga comienza antes, el 16 de mayo y es levantada el 21 de mayo de 1910.-

A pesar de la derrota, el acto de apertura del Centenario ya estaba comprometido, y debe ser realizado bajo Ley marcial.  Pasado el año del centenario, la lucha sindical, tomando las distintas corrientes e idearios se inclinaba por el predominio por los llamados “sindicalistas” por sobre los “anarquistas”.-

La CORA mayoritariamente conformada por organizaciones de la UGT con predominio “sindicalista revolucionario” había sido conformada en septiembre de 1909. En 1912 fracasa la unidad entre ambas, y recién en 1914 la CORA entra a FORA, para muchos en un intento de la corriente sindicalista de desbaratar a la organización anarquista desde adentro.-

En 1915 los sindicalistas ganan la dirección de la FORA en su IX Congreso. La organización pasará a contar con 21.335 trabajadores en 1915, y 42.871 en 1918. En 1916 asume la presidencia de la Nación don Hipólito Yrigoyen, como consecuencia de la apertura lograda a partir de la Ley Sáenz Peña de 1912, y de la consagración del sufragio universal y los derechos políticos de la ciudadanía masculina.-

En el primer gobierno radical se producen dos hechos que mancharon con sangre obrera al gobierno del caudillo, que había llegado al poder de la mano de las mayorías populares. Ambos hechos tienen el sello de la tragedia.-

Las expectativas generadas hacia el gobierno de Yrigoyen en los sectores populares, y en parte del movimiento obrero, de verse promovidos en sus derechos como lo habían sido los estudiantes con la reforma universitaria, rápidamente se desvanecieron. La tragedia vino a despertarlos de sus sueños, un baño de sangre nunca antes visto, un acto disciplinador impidió la incorporación masiva del proletariado a la Unión Cívica Radical.-

Los talleres Vasena en el sur de la ciudad y las inmensas mesetas escalonadas de la ya no tan lejana Patagonia guardan los gritos de dolor y espanto de todos los trabajadores caídos. Los sucesos de enero de 1919 ocurrieron en los talleres Vasena, estuvo apoyada por los foristas de V Congreso, es decir por los anarco-sindicalistas. Los foristas del IX Congreso que un año más tarde apoyaron la línea a favor de la Revolución Rusa tenían una dirección compartida con socialistas y sindicalistas, y solo tomaron la conducción del conflicto cuando terminaba. El paro que comenzó en diciembre de 1918 se complicó cuando la empresa contrató rompe-huelgas, y cuando la policía cargó contra los obreros. Los hechos más violentos transcurrieron el 8 y 9 de enero de 1919, cuando se debía realizar el sepelio de los obreros caídos en las primeras jornadas de lucha. El saldo fue de varios centenares de muertos, hombres, mujeres y niños, los detenidos fueron miles.-


A partir de 1918 las dos FORA comienzan a trabajar en organizar sindicalmente a los trabajadores rurales. La FORA había organizado en Río Gallegos (Santa Cruz) la Sociedad Obrera de Río Gallegos dirigida por Antonio Soto, conocido como “el Gallego Soto”. En 1920 las peticiones de los sindicalistas se concentraban en la mejora de las condiciones laborales y mejores salarios. Luego de firmar un convenio, el mismo no es respetado por la patronal y los peones comienzan una huelga.-

El gobierno nacional envía al ejército al mando del Teniente Coronel Benigno Varela³, en defensa de “la propiedad privada”, que según los dueños de las estancias corrían el peligro de ser “expropiadas” por los sindicalistas. El ejército terminó fusilando alrededor de 1500 trabajadores rurales. En 1923 un obrero anarquista, Kart Wilckens asesina al Teniente Coronel Varela con una bomba y varios balazos vengando la masacre.-

Hacia 1926 existen tres entidades sindicales: la Central Obrera Argentina (socialista), la Federación Obrera Regional Argentina (anarquista), y la Unión Sindical Argentina (sindicalista), en esta ultima, la corriente comunista participa activamente. En la declaración fundacional de la entidad se reivindica la revolución social, sin embargo sigue manteniendo el lineamiento de la corriente “sindicalista”. Hacia 1926 el comunismo mantiene gremios dentro de la USA pero también se insertan en la COA.-

En 1928 crece la postura dentro del movimiento obrero de unidad de todas las centrales en una sola. La conducción de la USA promueve dicha unidad que se producirá dos años después. En 1929 el comunismo siguiendo los lineamientos de la Internacional Comunista (soviética) cambia drásticamente su política, que hasta entonces era de unidad, y plantea lo que se conoció como el período “clase contra clase”, impulsando organizaciones sindicales clasistas, y pasan a organizarse en el Comité de Unidad Sindical Clasista (CUSC).-

Finalmente en septiembre de 1930, casi coincidiendo con el golpe de Estado del Gral. Uriburu que iba a dar fin al gobierno de Yrigoyen dando comienzo a lo que dio en llamarse la “década infame”, se constituye el comité, que debe convocar al Congreso Constituyente de la CGT. Se tardará seis años más en concretarlo.-

El sindicalismo en la década del ´30 y la llegada del nuevo “sujeto social” (1930-1943).

La década del ´30, nos sumerge en la crisis del capitalismo mundial y en un cambio de paradigma económico, social y político. Para seguir este breve acercamiento a la historia del Movimiento Obrero Argentino, se hace necesario recordar algunas características del período. La crisis del ´30, iba a producir un mayor aislamiento entre las naciones y un reforzamiento de las tendencias nacionalistas y proteccionistas.-

Dando por aceptado que Gran Bretaña es la autora ideológica del libre cambismo, y  que por esa misma razón, hará bajar las persianas a la exportación periférica, edn consecuencia, obligaba a la clase dirigente argentina, es decir a la elite, a buscar nuevas soluciones que les permitiera mantener “el estado de situación”, es decir, al propio sistema.-

Una vez terminado el breve período de Uriburu, el gobierno del Gral. Justo envió a Londres en 1933, una misión encabezada por Julio Argentino Roca (hijo), Vicepresidente de la Nación, para negociar el mantenimiento de la cuota argentina de carne enfriada en el mercado británico. Tanto para la Argentina como para Inglaterra había motivos diversos de discusión, cuando viajó la misión Roca, lo que Gran Bretaña pretendía era una asignación preferencial de las divisas, un desbloqueo de fondos congelados y una reducción de los aranceles, estando en contraprestación,  dispuesta a suspender temporariamente el servicio de la deuda externa.-

La Argentina por su parte, pedía que no se redujera la cuota de “chilled” o carne enfriada, y que el gobierno local mantuviera el control de esa cuota. El pacto Roca-Runciman no ofreció demasiadas ventajas puntuales del lado argentino, mientras que satisfacía todos los pedidos del lado británico, el pacto aseguraba una cuota de carne enfriada en el mercado inglés, a cambio de diversas medidas que favorecían a los intereses británicos. Se garantizaba, a través del mecanismo del control de cambios, la cantidad de divisas necesarias para hacer frente a las remesas corrientes al Reino Unido en un volumen igual a las ventas de productos argentinos hacia aquel país; se asumía en consecuencia, el compromiso de tratar de una manera “benevolente” o en forma preferencial las inversiones inglesas; y se aceptaba no incrementar algunas importaciones británicas, como el carbón. Inglaterra concedía una participación a los frigoríficos nacionales para la exportación de carne argentina mediante una cuota del 15 %.-

El convenio significaba la aceptación, por parte del Estado argentino, de las reglas de juego impuestas por los ingleses, para mantener en funcionamiento el intercambio bilateral. Esas nuevas reglas obligarían a una adaptación de la política económica de las clases dominantes locales, a fin de mantener la prosperidad del sector ganadero más privilegiado, no, sin que otros grupos rurales menos poderosos sufrieron intensamente ese reajuste (…) Estos intereses serán dentro de las clases propietarias los que más violentamente se enfrentarán con la política económica del gobierno, tal como lo ejemplifican las argumentaciones parlamentarias de Lisandro De la Torre -en 1934 y 1936 especialmente-,  las de los legisladores radicales en 1940 y los memoriales presentados por la asociación que reunía a los ganaderos desplazados, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y la Pampa (CARBAP) como asimismo, por las sociedades rurales del interior.-

Consecuentemente, se renovó el convenio en 1936 agregándose un impuesto a las importaciones de carne que perjudicó a los ganaderos argentinos, aunque en contraprestación se otorgó el control total de la cuota de carne a nuestro país.-


El problema del pacto Roca-Runciman consiste en saber si realmente el comercio de carne era fundamental para la Argentina, o lo era sobre todo para un sector económico en particular. Obviamente, lo era solo para la elite que había realizado el golpe en el ´30, utilizando los “sueños fascistas, corporativos” de Uriburu, que ahora se hacía cargo del con-trol del gobierno con Justo volviendo a la Argentina a su dirección “histórica” detrás de Inglaterra.-

Son los sectores dominantes los que se favorecieron con este pacto de entrega, el acuerdo permitió a nuestro país mantener su estructura económica tradicional en medio de los grandes derrumbes de la economía mundial, al tiempo que, lentamente, mediante la intervención estatal, los ingresos del sector agropecuario acudían al desarrollo de la economía urbana para la también lenta configuración de la industrialización por sustitución importaciones.-

Resulta importante destacar como importante el proceso de desarrollo y sustitución de importaciones en sí mismo, por el camino que conduce a la modernidad plena, en tanto, esto implica el redimensionamiento y la puesta en escena del proletariado nativo que en breve entrará en escena. Los establecimientos industriales aumentaron de 38.456 en 1935, a 86.440 en 1946; y el número de trabajadores de ese sector pasó de 435.816 en 1935 a 1.056.673 en 1946.-

Las chimeneas actuaron como faros en las grandes urbes nacionales que entusiasmaron a muchos trabajadores a poblar la gran ciudad, lo que provocó la expansión de los centros urbanos y de sus alrededores, especialmente del Gran Buenos Aires y del Gran Rosario. La fuerza laboral no estaba solo en el inmigrante que había sido constitutivo del periodo anterior, ahora, se sumaban los migrantes internos que venían de las provincias argentinas. Hacia 1947, aproximadamente 1.386.000 personas habían arribado a Buenos Aires atraídos por el rápido crecimiento industrial. Sobre 518.312 habitantes que tenía Avellaneda, en el Gran Buenos Aires, en 1947, más de 173.000 eran del interior del país.-

Ahora, si bien la economía industrial se expandió rápidamente en la primera etapa (desde 1936), la clase trabajadora no resultó beneficiada como resultaba esperable. Los salarios bajaron y la legislación laboral era escasa. Por otra parte, las familias debían enfrentar los problemas sociales que traía aparejadas la rápida urbanización. La cuestión habitacional, posiblemente haya sido el peor de estos problemas. Las ciudades no estaban preparadas, al igual que en la época de la inmigración a principio de siglo, para recibir tal aluvión de gente.  Una encuesta efectuada en 1937, reveló que el 60% de las familias de la clase obrera que vivía en la Capital Federal, tenían una habitación por familia.-


Estos grupos encontraron en la construcción de los barrios precarios, es decir en las llamadas “Villas miserias” su lugar en el mundo. El desarrollo de la industria originó el surgimiento de un nuevo tipo de obrero, el de los sindicatos por industria. Podemos destacar al sindicato de la madera y el de la construcción, cabe señalar la huelga de 1935, tras ésta y varias luchas se concreta finalmente la creación de la central sindical que iba a agrupar esencialmente a todos los gremios de la industria: la CGT. Dicha organización nucleó entre otros a los trabajadores de la carne, metalúrgicos, y de la construcción.-

Ahora bien, a los fines de emprolijar los conocimientos, les propongo dar un paso atrás, para historiar brevemente lo sucedido entre la liquidación de la FORA y el nacimiento de la CGT del 1935.-

La FORA es disuelta por Uriburu en 1930, sus militantes obreros de ideario anarquista fueron perseguidos y torturados por el régimen: “La CGT se creó como consecuencia de la fusión entre la USA de tendencia sindicalista y la COA formada por socialistas moderados. La entidad sostuvo una política de apoyo crítico a la dictadura, y no se hizo eco de la represión desatada contra anarquistas y comunistas (…) Sostenía que estaba persuadida que el gobierno mantenía la vigencia de la ley marcial para asegurar la paz pública (…) Así afirmaba ante la gestión de Uriburu que “estaba convencida de la obra de renovación administrativa del gobierno provisional y que estaba dispuesta a apoyar a Uriburu en su acción de justicia institucional y social” Resulta claro que al comienzo de la década infame los sectores más combativos del movimiento obrero se encontraban en minoría, luego de ser duramente reprimidos, dentro de estructuras sindicales que planteaban por lo menos en principio, una postura colaboracionista con el régimen” (4).-

Es importante destacar las luchas y la historia del movimiento obrero antes y durante la década estudiada, ya que estos protagonistas de la llamada historia “infame” formarán junto con el nuevo sujeto migrante o “cabecita”, a la masa sindicalizada que formarán las bases del peronismo por nacer.-

Militancia conformadas en la época por comunistas y anarquistas, junto al denominado Comité de Unidad Sindical Clasista fundado en 1929, dirigieron entre otros, los conflictos que prietamente se enumeran a continuación: 15 de marzo de 1932, huelga de tranviarios, 18 de abril del mismo año, paro de agricultores al margen de de la conducción entreguista de la Federación Agraria Argentina que apoyaba al régimen, 23 de mayo de 1932 huelga de obreros de frigoríficos y telefónicos de Avellaneda, 3 de abril de 1933, huelga de obreros del calzado, 6 de junio de 1934, huelga de madereros.-

En realidad la historia del movimiento obrero podría sintetizarse en dos siglas: FORA y CGT. No obstante, resulta innegable que el movimiento obrero se vio fecundado por corrientes estudiantiles, por la juventud y la izquierda del Partido Socialista épocal.-

La amalgama de estas corrientes sindicales llevó a un proceso nuevo, constituido por la aparición de un nuevo movimiento obrero que se elevó a la comprensión de los problemas concretos de la liberación nacional, que superó los aspectos económicos de la actividad de la clase trabajadora y que llegó a la formulación general de las grandes necesidades del país.-

El Peronismo y el surgimiento de un nuevo modelo sindical (1943-1955)

La situación del movimiento obrero a comienzos de los años ´40 desde las tendencias e idearios era la siguiente:

La CGT abarca la mayoría de los trabajadores sindicalizados, en cuya dirección participan socialistas, comunistas y sindicalistas. La USA., liderada por dirigentes sindicalistas, muy debilitada. Sindicatos autónomos, también de orientación sindicalista, muy minoritaria.-

En abril de 1943 el Departamento de Trabajo reconocía el alto deterioro de los trabajadores en su nivel de vida. En los ´40 la explotación de la fuerza de trabajo estaba acompañada por un constante nivel de ocupación, se necesitaban muchos brazos para trabajar, pero no se los remuneraba justamente, esta situación ante un sindicalismo organizado reforzó las posibilidades de acción sindical, lo que se manifestó en el crecimiento de las organizaciones gremiales y en su capacidad movilizadora.-

Este era el panorama de la organización sindical al finalizar la llamada “década infame” y al comenzar un nuevo período que marca los orígenes del peronismo como aporte al Movimiento Nacional. El golpe militar de junio de 1943 encuentra a una clase obrera que, a pesar de tener un alto grado de movilización no ha podido resolver sus reivindicaciones inmediatas.-

Institucionalmente ese año, como ya se dijo, encuentra a la CGT dividida en dos sectores: La CGT (calle Independencia) de orientación socialista, que busca una mayor independencia de los partidos, y la CGT (calle Catamarca), conformada por otros sectores socialistas y comunistas, cercana a las estructuras de ambos partidos. Ambas CGT mantienen una actitud expectante ante el nuevo gobierno, de ninguna manera opositora.-

En octubre el Coronel Juan Perón es designado al frente del Departamento Nacional del Trabajo y, un mes después se eleva el rango al de Secretaría de Trabajo y Previsión, a partir de ese momento se inicia una nueva etapa en las relaciones entre el sindicalismo y el Estado.-

En términos políticos con el Cnel. Perón al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión se abre un proceso donde el Estado interviene fuertemente en lo que hace a las relaciones entre los privados (llámese capitales) y los trabajadores, todo lo cual resulta altamente novedoso para estas pampas.-


“…Desde la Secretaría de Trabajo a cargo del general Juan D. Perón se convocó al movimiento obrero,  con excepción de los dirigentes comunistas. Se los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas. Esta cartera comenzó a dirimir conflictos específicos, por la vía de contratos  colectivos, se extendió el régimen de jubilaciones, de vacaciones pagas, de accidentes de trabajo, se ajustaron las categorías ocupacionales y en general se comenzaron a equilibrar las relaciones patrón/obrero. La sanción del estatuto del peón agrario incluyó a los trabajadores rurales a esta nueva masa de trabajadores que estaban recuperando y conquistando derechos…” (5)

De este proceso, y desde la necesidad de profundizar la historia del movimiento obrero, nos interesa la relación entre el sector militar industrialista que coparticipa del poder político en 1943 y el sindicalismo. Se debe poner énfasis en la estrategia política que se abre para dicho sector –sindicalismo- que acepta los términos de negociación política abierta por dicho grupo militar. Este nuevo espacio de participación política conformado por poder militar y poder sindical, transformarían los ejes dados en la historia del movimiento obrero hasta ese momento.-

A finales de 1943 el grupo militar cercano a Perón comienza a estructurar una estrategia tendiente a lograr un pacto con el sindicalismo, dicha estrategia es respondida con numerosas muestras de apoyo y de movilización permanente hacia las política del gobierno. El lema de muchas concentraciones era: “En defensa de las mejoras obtenidas por los trabajadores desde la Secretaría de Trabajo y Previsión” (6).-

Todo este proceso llegaría a su punto máximo en octubre de 1945, con la fundación del partido Laborista. El punto central de acuerdo, es el logro de participación obrera en las decisiones políticas. La fundación de dicha estructura partidaria de los trabajadores, se vive como la culminación de los históricos reclamos de autonomía en el nivel político.-

El eje de esta breve reconstrucción histórica brindar una pequeña visión respecto del movimiento obrero y las condiciones del sindicalismo organizado, para alcanzar los niveles de alianza con el Estado y su relación con los capitales privados. En este caso, con un parte del sector militar a partir de 1943, en especial desde la apertura del llamado proceso de sustitución de importaciones, donde se opera un fuerte proceso de mutación de la economía nacional y de sus relaciones laborales.-

Los niveles de negociación de las organizaciones crecían a la vez que el capitalismo argentino en manos de la elite engordaba sus arcas, a partir del trabajo de “los viejos y nuevos obreros”, estos último llegados del las provincias en busca de trabajo, y también con ansias de pertenecer a una sociedad que se transformaba aceleradamente.-


Digamos que el sindicalismo argentino había acumulado el poder para luchar contra un sistema de clara explotación de clase, recordemos que los niveles de distribución de la década infame eran claramente desfavorables a los trabajadores. El sector militar y en especial Juan Domingo Perón, a partir de una decidida política de reformas basadas en otorgar numerosas conquistas históricamente reclamadas, pero nunca otorgadas, abre la puerta al sindicalismo para integrarse al nuevo modelo societario, planteando un capitalismo de inéditos niveles de distribución de la riqueza, industrialista, de ascenso social, donde el Estado se definía como el mediador entre el capital y el trabajo (7).-

No hay que olvidar un elemento importante en esta dinámica de mutuo reconocimiento político, en la alteridad como clase, es decir en lo identitario, y en el nacimiento de una nueva conformidad de clase obrera y de clases populares a partir de una sociedad distinta. Es importante asomarse a dicho proceso como el comienzo de lo que podemos llamar, una nueva modernidad nacional. Creemos que la primera modernidad fundadora, constructora del Estado nación en los fines del  siglo XIX, es decir la ochentista, comienza a agotarse al comienzo de la etapa de los gobiernos radicales, y llega a su gran crisis en los ´30, obviamente esto ocurre paralelamente al agotamiento del modelo agro exportador a nivel internacional; dicho proceso comienza en 1914 con la primera Guerra Mundial, y llega a su crisis en el ´29 en el punto máximo de agotamiento macro del modelo mundial.-

El modelo peronista de mediados del siglo XX viene a suplantar el modelo de modernidad dependiente de finales del siglo XIX, dicho modelo de país comenzaría a ser alterado a partir del golpe del ´55, y tendrá su golpe final a partir del proceso abierto con la dictadura de 1976. En síntesis, a mediados de los ´40, comenzaba una nueva etapa del capitalismo mundial. Se abría en el mundo la posibilidad de lo que se conoció como Estado de Bienestar. En nuestro país, de características históricamente periféricas y dependientes, como ya dijimos, es el comienzo de una nueva modernidad, independiente, original, democrática y popular, que da paso a un nuevo sujeto social, y también al nacimiento de una nueva identidad, en un proceso dinámico de integración cultural y económica, de cambio en la conformación de los sectores obreros (viejos y jóvenes/ urbanos y rurales).-

La participación obrera era condición necesaria para llevar a cabo el proyecto hegemónico de un sector de las clases productoras -principalmente las de los industriales pequeños y medianos- y del sector militar industrialista.  Dichos sectores comprometidos en el gobierno militar del ´43 necesitaba de la legitimación política que solo pudo encontrar en la movilización de los sectores populares, y en especial en la clase obrera. En este marco, el peronismo como nueva forma de alianza de clase implica a la vez el nacimiento de una nueva política.-


Esta lectura está muy lejos de la visión crítica que vio a las masas populares entregadas a las clases explotadoras, o bien, creyó que el nuevo proceso abierto en el ´43 sirvió como “dique de contención” de dichas masas. Por el contrario, creemos que el movimiento obrero argentino tras una larga experiencia como clase, después de largas luchas, desde finales de  siglo XIX y principios del siglo XX, como vimos en esta breve reseña, logra altos niveles organizacionales, y que por la homogeneidad de clase como fuerza de trabajo explotada, luego de un largo ciclo de acumulación sin distribución, se consolida autónomamente como base fundamental de un nuevo modelo de país, que, sin ella –clase obrera- no se hubiera podido realizar –modelo peronista-.-

Este complejo proceso de mutación derivó en una nueva cultura de los sectores populares, devenida en una identidad de difícil definición que trasciende el plano político y económico que es: el “ser peronista”.  A modo de resumen de esta etapa central de la historia contemporánea de nuestro país que marcó un antes y después no solo en la historia de nuestro movimiento obrero sino de la sociedad toda, podemos decir: El surgimiento del peronismo de composición policlasista, pero de fuerte basamento y apoyo político en el movimiento obrero a partir de su política de nacionalizaciones, quebró el poder del imperialismo sobre la Argentina, provocando un fuerte desarrollo autónomo direccionado al mejoramiento social de los sectores populares, en especial de la clase obrera, transfiriendo buena parte de la renta agraria a los trabajadores, y al nuevo empresariado nacional, a través del control del comercio exterior, el tipo de cambio y la nacionalización de los depósitos bancarios.-

Esto permitió la creación de un poderoso mercado interno, basado en el consumo popular, un fuerte desarrollo de la industria liviana, y el comienzo de la bases para la industria pesada. A tal punto resultó importante la industrialización en nuestro país que al producirse el golpe de estado que derroca a Perón en 1955, el Jours de France publicaba la siguiente opinión sobre el peronismo derrocado: “…Uno de los factores poco conocidos de la caída de Perón es la industrialización creciente del país. Esto significa un perjuicio considerable para los tejidos y cueros británicos cuyas exportaciones a la Argentina disminuían rápidamente…”.-

La Argentina se liberó de las ataduras de su deuda interna y se negó soberanamente a ingresar al Fondo Monetario Internacional. Dicho proceso concretó un modelo de desarrollo nacional a partir de un Estado, que tenía el apoyo incondicional del movimiento obrero organizado, con una dinámica social única, que creó una nueva burguesía nacional, que en gran parte, luego se opuso al mismo, es decir se convirtió en opositora al proyecto político que le permitió su ascenso social. Recordemos que la política distributiva del peronismo abrió las posibilidades a dicho ascenso. (Cualquier parecido con la etapa actual 2014 no es pura coincidencia).-

Desde nuestra mirada, creemos que para que este proceso político sucediera influyeron las características culturales construidas desde el peronismo, basadas en el poder constructor de los sectores populares, y al orgullo del ser “plebeyo” y “rebelde”, esto, pesó fuertemente para la oposición de los sectores medios. “El fenómeno peronista le dio una profunda estocada a la identidad nacional que las clases altas venían promoviendo desde hacía décadas y que habían logrado imponer a una buena parte de la población. Las dos mitades de Juan Pueblo estaban ahora a la vista: la mitad excluida, la que por mucho tiempo había sido invisible bajo el mito del país blanco y con progreso para todos, se había hecho presente y se negaba a volver mansamente a la oscuridad. La mitad “decente” estaba forzada a reconocer de algún modo que la nación argentina no estaba hecha a su imagen y semejanza. De ese sablazo que puso en cuestión el sentido tradicional de “lo argentino” surgió la identidad de “clase media”.-

Toda esta construcción política, económica y cultural, como ya dijimos, significó para el primer peronismo, “…un andar por la cornisa, por la cornisa de un sistema, del sistema capitalista mundial donde el eje histórico no era la distribución, la igualdad, y mucho menos la solidaridad. Un andar desafiante, que chocó con los sectores de poder de adentro y de afuera, con la elite tradicional nacional, que junto con sectores militares liberales realizó el golpe del ´55…”(8), con el apoyo de parte de la clase media y la oposición total de la clase obrera.-

De esta forma se abortó la proyección de una nueva modernización independiente que se había abierto a partir del nuevo movimiento. Dicho intento nacional de desarrollo autónomo, no se hubiera podido construir sin el apoyo de la clase obrera organizada, que a partir de una clara madurez histórica, producto de sus luchas nacionales en pos del logro de una sociedad más justa y democrática, definió políticamente ingresar a lo “nuevo”, a lo que comenzaba, decidió como clase subirse al escenario de la política, y ser protagonista de un nuevo proceso nacional.-

Sabemos que podemos hablar de las posturas ambivalentes de Perón, que para algunos su política se quedó en simple “obrerismo” o “reformismo burgués”, que debería haber repartido las armas a los obreros en el ´55, que pesó más el ser militar, que el ser “el primer trabajador”. Todo esto es materia de discusión y del debate histórico. También sabemos que los niveles materiales, culturales y organizacionales de nuestra clase trabajadora se elevaron a niveles únicos, construyendo herramientas propias que fueron más allá de la etapa estudiada, y también más allá del propio Perón.-

Todos estos temas son nodales cuando se escribe la historia de este complejo proceso nacional. Creemos que estos puntos y muchos más exceden este breve trabajo, pero es importante continuar el análisis y la discusión para la comprensión de la historia de nuestro movimiento obrero y de nuestra historia nacional, que también es nuestro presente.-






 

 


 




 



 

 


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