A continuación comenzaré a divulgar -por este medio-, algunos capítulos del material que en forma de libro cuyo nombre será "Compendio de Legislación Laboral" de mi autoría, el que publicaré en breve. Espero sea de vuestro agrado.-
Para abordar el desarrollo histórico del Movimiento
Obrero Argentino, es necesario relacionar al mismo, con las transformaciones
sociales, políticas y económicas ocurridas en el país a efectos de poder
reflexionar el período que se estudiará infra, dentro de un contexto más
amplio, que nos permita referenciar las particularidades del sindicalismo
nacional con ciertos acontecimientos fundamentales de la historia argentina.
Marcaremos cuatro momentos o etapas para este trabajo, teniendo en cuenta que
cada uno de ellos responde a un modelo político, económico y social, es decir,
a un "modelo de país”.-
Un primer momento -fines del siglo XIX a 1930-
corresponde a un modelo capitalista dependiente que nos remonta al origen de
nuestro Estado Nación, es decir al comienzo de nuestra modernidad. Recordemos
que dicho modelo se caracterizó por tener sus bases en un esquema agroexportador,
subordinado al poder de Inglaterra y al mundo central europeo a fines del siglo
XIX. Dicho modelo entrará en crisis orillando los años ´20.-
Los gobiernos
radicales sufrirían los comienzos y el final de esta crisis. Un segundo periodo
que va de -1930 a
1943- es caracterizado por el agotamiento del modelo descrito anteriormente, es
decir, en este periodo se da el comienzo
del fin del modelo agroexportador, llegando a su más profunda crisis en lo que
dio en llamarse la “década infame” en los años ´30.-
En dicha etapa, nuestras elites asumen el poder a
mediados del 1930 en lo que dio en llamarse: el “modelo de sustitución de
importaciones”, de características dependientes, con un fuerte arraigo en la
actividad industrial, relacionada productivamente al espacio agro ganadero.-
Un tercer momento se desarrolla en el periodo que
abarca los años -1946 a
1955-, la etapa que se describe está marcada por el llamado Estado Peronista. Resulta
indudable que es precisamente en esa etapa que surge la alternativa nacional,
es entonces, ha instancias y durante el gobierno peronista de claro desarrollo
industrial, con una inédita distribución de la riqueza, que permitió la puesta
en marcha de una nueva dinámica social, logrando a partir de lo descripto, una
recomposición fenomenal de fuerzas dentro de nuestra sociedad.-
Las transformaciones puestas en práctica por el
peronismo, tendrán una importancia central, ya que la organización sindical y
el movimiento obrero en su conjunto, se convirtieron en la base de sustentación
principal del proyecto nacional, en lo dio en llamarse “la columna vertebral
del movimiento”.-
En una cuarta etapa -tal vez la más ignominiosa- que
abarca el periodo de -1955 a
1976-, es aquella que con la metodología –militarista- de la escuela de las
Américas y, con las recetas económicas primero de Milton Friedman, continuadas
por el consenso de Washington, nuestro pueblo y particularmente el movimiento
obrero sufre la represión y el comienzo de la violencia desatada a partir del
golpe de 1955, esto, como antesala de lo que vendrá, insisto, violencia
direccionada especialmente hacia la clase obrera, con el propósito de borrar
“el estado de situación social y organizativo” alcanzado por la clase
trabajadora en la etapa anterior.-
Hubo un breve intento de recuperar el proyecto
nacional con el retorno al poder del peronismo en 1973, el que, merced a las
contradicciones internas y la repercusión de ellas hacia las organizaciones sindicales,
impidieron la consecución de lo propuesto. Luego, ya con el golpe de estado de
1976, se produce un quiebre en el seno de las organizaciones políticas y
sindicales, marcando el comienzo de una etapa aciaga para el movimiento
nacional, con las consecuencias por todos conocidas de desapariciones, torturas
y muertes de miles de trabajadores, con la finalidad de instalar el modelo
económico del saqueo de la patria.-
Allí, afrontando las consecuencias lacerantes de la
represión, nuevamente el Movimiento Obrero Argentino da comienzo a la
resistencia popular, que culminará con el retorno a la democracia a fines de
1983.-
ORIGEN DEL MOVIMIENTO OBRERO ARGENTINO
Los primeros antecedentes en nuestro país de
organizaciones del trabajo, se remontan al período colonial. Los gremios eran
en ese entonces, corporaciones de oficios en donde, además de ser
organizaciones de artesanos, tenían también un cierto carácter religioso, ya
que la Iglesia
jugaba un papel dominante en todas las manifestaciones de la vida social.-
Los artesanos de la plata (Plateros) constituyeron
así un gremio de gran importancia, desde luego dicha actividad se relacionaba a
la actividad central de la
Colonia, es decir, la extracción de metales de las minas de
Bolivia y Perú. Los artesanos dedicados al trabajo del cuero, es decir a la
confección de zapatos, se constituyeron en una de las actividades principales
del Río de la Plata,
organizando una asociación a fines del siglo XVIII.-
En 1857 se funda la Asociación Tipográfica Bonaerense y también la Sociedad de Zapateros San Crispín, pero, estas
organizaciones denotaban más un carácter mutualista que estrictamente gremial.
En 1877 se constituyó la primera estructura sindical con carácter moderno: la Unión Tipográfica
Bonaerense, que realizó, al año siguiente, una huelga por la reducción de
salarios que afectaba a sus afiliados.-
El triunfo de esta medida de fuerza, marco la
celebración del primer Convenio Colectivo que se conoce en la Argentina. La
creación del Sindicato de Comercio (1881), la Sociedad Obrera de
Albañiles y la Unión
Obrera de Sastres (1882), La Fraternidad (1887),
agrupando a conductores y foguistas ferroviarios, señalaron, junto a otras
organizaciones sindicales, la voluntad organizativa de la clase trabajadora.-
Es cierto que en los comienzos, estas primeras
estructuras sindicales eran débiles. En sus primeros intentos; generalmente se
constituían en torno de un conflicto, frente a una necesidad y, una vez
superados estos problemas desaparecían; la pérdida de una huelga podía también,
determinar su retirada de la escena gremial. No podía, tampoco, pensarse en un
sindicato nacional, ni en una estructura centralizada.-
Una excepción a esto, fue el caso de La Fraternidad, que buscó
aunar el aspecto gremial y mutual dentro de un esquema organizativo que
consolidara una sola entidad fuerte y permanente. Para comprender las
características de las primeras organizaciones gremiales de finales del siglo XIX
debemos tener en cuenta, en primer lugar, la corriente inmigratoria europea que
llevó a modificar, desde 1870, la conformación de la población argentina.-
Nuestro país y la América toda fueron testigos del destierro y de
la búsqueda obligada de una nueva tierra para quienes huían del hambre y de la
guerra. Estos viajeros estaban llamados a ser los pioneros del naciente Movimiento
Obrero Argentino.-
Recordemos que hacia mediados del siglo XIX, en la
llamada etapa posrosista, la
Argentina tenía una economía pastoril donde prevalecía la
lucha por el dominio y la organización futura del territorio. La oligarquía
terrateniente representada por el Partido Autonomista Nacional (PAN) saldrá
triunfadora y logrará con la conducción de Julio Argentino Roca, diseñar la
alianza de clase dominante, hegemónica para la construcción del Estado Nación
moderno argentino a fines del siglo XIX.-
Bajo dicho modelo capitalista dependiente, la Argentina ingresará al
mercado mundial manteniendo una estrecha dependencia del imperialismo inglés.
En este proceso se consolidará un Estado Nacional quedando los poderes
provinciales bajo el poder central concentrado en Buenos Aires. Recordemos que
a fines de 1870, Julio Argentino Roca amplía el territorio a través de la
llamada “Campaña del Desierto”, despojando de sus tierras a la población
originaria en el sur de nuestro país.-
Durante el régimen de la generación del 80” se consolida un ejército
regular y se emite moneda centralizada. La oligarquía construye dicho Estado,
de acuerdo a la matriz que necesitaba el poder económico central europeo, para
ponerlo al servicio del capitalismo central que ocupaba un claro rol de
“taller”, mientras, el nuestro, el de la periferia, era el llamado “granero”
proveedor de materias primas a dicho taller industrial.-
El país se desarrolló en función del puerto, mirando
hacia el exterior, lo que se tradujo en graves desequilibrios internos: el
desmedido crecimiento de Buenos Aires y del litoral en detrimento del interior
del país, una estructura latifundista del campo argentino, la carencia de
desarrollo industrial, y profundas desigualdades sociales. De esta forma la
inmigración masiva constituyó uno de los ejes en que se asentó la economía
agro-exportadora.-
En este contexto, la inmigración, que había llegado
en principio para contribuir a la colonización de la tierra, resultó impedida
de acceder a ella, debido justamente a la estructura latifundista imperante. Frustrada esta posibilidad, la mayoría de los
inmigrantes se dirigieron hacia los centros urbanos donde pasaron a engrosar el
mercado de trabajo, constituyendo de esta manera, el llamado proletariado
urbano.-
Con el paso del tiempo se fueron creando pequeños
talleres de producción local. En los prolegómenos del siglo XX, comenzó a
gestarse un nuevo actor social: el hijo del inmigrante que bregaba por el
ascenso social y la participación política.-
La elite en el poder mantuvo constantes
enfrentamientos con los inmigrantes, especialmente con el proletariado urbano,
la tensión social fue permanente, desembocando en huelgas y enfrentamientos.
Mientras Inglaterra -potencia dominante- se convierte en el receptor de las
exportaciones argentinas de carne y granos, pasando a controlar de la mano de
la elite local, las finanzas, los servicios y la incipiente industria vinculada
a la producción ganadera y agraria.-
El desarrollo
capitalista de la Argentina
requiere –en la etapa- una mayor cantidad de mano de obra, y la inmigración
descripta, viene a suplir o complementar dicha necesidad. Mientras los sueldos
y jornales caen vertiginosamente y, como
contrapartida, se da el incremento de las horas de trabajo para conseguir
ingresos mínimos para la subsistencia. Uno de los problemas más graves para los
trabajadores, era el tema de la vivienda, surgen de esa manera, los denominados
conventillos, lugar de residencia obligado para los sectores populares
urbanos.-
Muchos de ellos, eran espacios de hacinamiento que
se convertían por su precaria situación sanitaria en focos de enfermedades. La
situación social agudizaba la relación entre el régimen y los trabajadores.-
En 1901 los panaderos realizan su primera huelga por
rama de actividad, en Rosario se lleva adelante una huelga general regional, y
en 1902 se convoca la primera huelga general.-
A fines del siglo XIX existía en la Argentina una incipiente
cultura anarquista nucleada alrededor del diario “La Protesta”, centros feministas
y antimilitaristas, escuelas racionalistas, además actividad sindical. El
anarquismo se expresaba en (2) dos tendencias, una tendencia “anti-organización”,
tendientes a las actividades individuales, y otra “organizadora”, que impulsan
la organización sindical para la defensa de los trabajadores, conocidos como
“anarco-sindicalistas”, estos últimos, fundan la Federación Obrera
Argentina (FOA) en 1901.-
Al igual que
los otros anarquistas, eran anti-política y anti-estado, pero aceptaban la
necesidad de organización en el plano sindical. Su oposición al Estado
planteaba la necesidad de terminar con toda intervención estatal en la vida de
la clase trabajadora, los problemas se resolverían con la abolición de éste, a
través de la huelga revolucionaria, como la que impulsaron con resultados
adversos en 1902 y 1910.-
La FOA luego es rebautizada FORA (Federación Obrera
Regional Argentina). El 29 de junio de 1890 se crea la primera organización
gremial de alcance nacional en la
Argentina, casi paralelamente a la Revolución Cívica
contra el presidente Juárez Celman, la Federación de Obrera Regional Argentina
declaraba: “…Considerando que la
propiedad individual de los medios de producción es la única fuente de todo el
malestar en que yace la clase obrera, se declara a favor de la abolición
completa de la propiedad individual en conformidad con todos los obreros de la
patria…”.-
Otras federaciones se conforman en Mendoza y Santa
Fe reclamando jornadas de (8) ocho horas de trabajo. La Federación de
Trabajadores se declara socialista, y los anarquistas comienzan a enfrentarla.
La situación social y política del país era de convulsión. En 1893 se produce
el levantamiento revolucionario llevado adelante por la UCR liderada por Leandro N.
Alem y Lisandro de la Torre
en Rosario, y Marcelo T. de Alvear he Hipólito Yrigoyen en la Provincia de Buenos
Aires.-
Ante el fracaso del levantamiento, la represión se
agudizó en lo político y sindical. A partir de esto, los trabajadores comienzan
un fuerte movimiento de organización. En
1894 se comienza a conformar la
FOA, segunda central sindical que agrupaba a constructores de
carruajes, hojalateros, carpinteros, talabarteros, fideeros, pintores,
panaderos, etc.-
Tal lo expresado, recién el 25 de mayo de 1901 se
logra la unidad en la FOA,
mayoritariamente conformada por anarco-sindicalistas y minoritariamente por
socialistas. En el segundo congreso de la FOA en 1902 los socialistas del partido fundado
por Juan B Justo se retiran de la reunión junto a otros gremios, creando la Unión General de
Trabajadores (UGT).-
Este sector, planteaba que había que redefinir el
uso de la huelga como medio de lucha expresando: “(…) La huelga puede ser un medio de lucha eficaz, cuando sea declarada
contando con una previa organización, que ofrezca posibilidades de triunfo (…)
rechazamos en absoluto la huelga general, toda vez que sea realizada con fines
de violencia y revuelta que podía lejos de favorecer al proletariado,
determinar, en todos los casos reacciones violentas en la clase capitalista que
contribuyen a debilitar al la organización obrera”.-
El programa de la UGT pedía jornadas de (8) ocho horas, prohibición de trabajo a menores de 14
años, mínimo salario en base oro tanto para mujer, como para hombre, descanso
dominical, responsabilidad patronal en accidentes de trabajo, abolición del
trabajo nocturno salvo expresa necesidad, y reconocimiento del 1 de Mayo como
fiesta oficial.-
En 1902 se presentó un anteproyecto al Congreso
Nacional que fue sancionado con el nombre de Ley de Residencia (1), tanto la FOA como la UGT se pronunciaron
enérgicamente contra la iniciativa del régimen. Por dicha ley se deportó a los
principales activistas y dirigentes sindicales extranjeros, cerrando toda
posibilidad de libertades sindicales para la clase trabajadora. En dicho clima
represivo y explotador, se desarrollará la vida del movimiento obrero a
principios del siglo XX.-
Estos no solo serán tiempos de organización y de
lucha, sino también de enfrentamientos internos entre las dos principales
corrientes sindicales: anarquistas y socialistas. En esas circunstancias en el
año 1905 surgirá una tercera corriente llamada “sindicalismo revolucionario”.-
El origen de dicha corriente gremial,
se remonta a la presidencia de Manuel Quintana, siendo estos tiempos de escasas
reformas. En ese año se produce otro fallido levantamiento radical llevado a
cabo por don Hipólito Yrigoyen. El radicalismo se convertía con el transcurrir
del siglo XX en el espacio político representativo de aquellos sectores
populares nacionales que luchaban por la apertura democrática.-
El levantamiento de 1905 trajo aparejado el estado
de sitio y uno de los mayores destinatarios de la represión era el movimiento
obrero. Mientras el radicalismo era proscripto el Partido Socialista
convalidaba presentarse a elecciones. Recordemos que en 1904 el socialista
Alfredo Palacios había sido electo diputado con el compromiso de que la clase
obrera transformaría su existencia a través de la vía legislativa.-
Estas posturas reformistas dentro del partido socialista
provocaron el nacimiento de la corriente llamada “sindicalismo revolucionario”.
Dicha corriente surgía con una mirada más pragmática, tomando aspectos de otras
vertientes. Este sector se va a concentrar en la UGT, de perfil socialista, este nuevo lineamiento
sindical vuelve a reivindicar la lucha de clases y los métodos de acción
directa y la huelga general. Además de proclamar la unidad del movimiento
obrero y un pacto de solidaridad entre la UGT y la FORA.-
Esta corriente gremial llega a protagonizar grandes
luchas obreras junto a los anarquistas, como la huelga de los inquilinos en
1907, la Semana Roja
en 1909 y las huelgas del Centenario en 1910. Así, la llamada huelga de
inquilinos en (1907), se origina en un conventillo del barrio de San Telmo,
donde sus habitantes se niegan a pagar los alquileres y se declaran en huelga
reclamando la rebaja de un 30%, mejoras edilicias, la eliminación de los meses
de depósito y la no toma de represalias contra los inquilinos en huelga.-
La medida se propagó a diferentes barrios de Buenos
Aires, La Plata,
Mar del Plata, Córdoba y Bahía Blanca. Algunos conventillos logran sus reclamos
y otros deben dejar la medida sin lograrlos. La Semana Roja (1 de mayo
de 1909) sucede durante una movilización de la FORA a Plaza Lorea. Esta movilización, resultó
reprimida cruelmente por el Coronel Ramón Falcón (2), resultando asesinados 12 obreros, con más de 80
fueron heridos. La medida duró hasta el 8 de mayo de 1909, en medio de
represalias a locales obreros sindicales.-
El historiador Julio Godio en su “Historia del
Movimiento Obrero argentino” nos dice que además de repudiar los asesinatos se
exigía: “(…) la abolición del código de
penalidades de la
Municipalidad que era el instrumento usado por el gobierno
contra los dirigentes sindicales y socialistas, la reapertura de los locales
sindicales y socialistas, y la libertad de los presos sociales (…)”.-
Las huelgas del Centenario se producen el 1 de mayo
de 1910. La FORA
y la CORA
(Confe-deración Obrera Regional Argentina - mayoría UGT) anuncian un paro por
tiempo indeterminado para el 18 de mayo de 1910. En las vísperas de la fecha,
fueron atacados locales políticos y sindicales, también diarios anarquistas y
socialistas. La huelga comienza antes, el 16 de mayo y es levantada el 21 de
mayo de 1910.-
A pesar de la derrota, el acto de apertura del
Centenario ya estaba comprometido, y debe ser realizado bajo Ley marcial. Pasado el año del centenario, la lucha
sindical, tomando las distintas corrientes e idearios se inclinaba por el
predominio por los llamados “sindicalistas” por sobre los “anarquistas”.-
La CORA mayoritariamente conformada por organizaciones de la UGT con predominio
“sindicalista revolucionario” había sido conformada en septiembre de 1909. En
1912 fracasa la unidad entre ambas, y recién en 1914 la CORA entra a FORA, para
muchos en un intento de la corriente sindicalista de desbaratar a la
organización anarquista desde adentro.-
En 1915 los sindicalistas ganan la dirección de la FORA en su IX Congreso. La
organización pasará a contar con 21.335 trabajadores en 1915, y 42.871 en 1918.
En 1916 asume la presidencia de la
Nación don Hipólito Yrigoyen, como consecuencia de la
apertura lograda a partir de la
Ley Sáenz Peña de 1912, y de la consagración del sufragio
universal y los derechos políticos de la ciudadanía masculina.-
En el primer gobierno radical se producen dos hechos
que mancharon con sangre obrera al gobierno del caudillo, que había llegado al
poder de la mano de las mayorías populares. Ambos hechos tienen el sello de la
tragedia.-
Las expectativas generadas hacia el gobierno de
Yrigoyen en los sectores populares, y en parte del movimiento obrero, de verse
promovidos en sus derechos como lo habían sido los estudiantes con la reforma
universitaria, rápidamente se desvanecieron. La tragedia vino a despertarlos de
sus sueños, un baño de sangre nunca antes visto, un acto disciplinador impidió
la incorporación masiva del proletariado a la Unión Cívica Radical.-
Los talleres Vasena en el sur de la ciudad y las
inmensas mesetas escalonadas de la ya no tan lejana Patagonia guardan los
gritos de dolor y espanto de todos los trabajadores caídos. Los sucesos de
enero de 1919 ocurrieron en los talleres Vasena, estuvo apoyada por los foristas
de V Congreso, es decir por los anarco-sindicalistas. Los foristas del IX
Congreso que un año más tarde apoyaron la línea a favor de la Revolución Rusa
tenían una dirección compartida con socialistas y sindicalistas, y solo tomaron
la conducción del conflicto cuando terminaba. El paro que comenzó en diciembre
de 1918 se complicó cuando la empresa contrató rompe-huelgas, y cuando la
policía cargó contra los obreros. Los hechos más violentos transcurrieron el 8
y 9 de enero de 1919, cuando se debía realizar el sepelio de los obreros caídos
en las primeras jornadas de lucha. El saldo fue de varios centenares de
muertos, hombres, mujeres y niños, los detenidos fueron miles.-
A partir de 1918 las dos FORA comienzan a trabajar
en organizar sindicalmente a los trabajadores rurales. La FORA había organizado en Río
Gallegos (Santa Cruz) la
Sociedad Obrera de Río Gallegos dirigida por Antonio Soto,
conocido como “el Gallego Soto”. En 1920 las peticiones de los sindicalistas se
concentraban en la mejora de las condiciones laborales y mejores salarios.
Luego de firmar un convenio, el mismo no es respetado por la patronal y los
peones comienzan una huelga.-
El gobierno nacional envía al ejército al mando del
Teniente Coronel Benigno Varela³, en
defensa de “la propiedad privada”, que según los dueños de las estancias
corrían el peligro de ser “expropiadas” por los sindicalistas. El ejército
terminó fusilando alrededor de 1500 trabajadores rurales. En 1923 un obrero
anarquista, Kart Wilckens asesina al Teniente Coronel Varela con una bomba y
varios balazos vengando la masacre.-
Hacia 1926 existen tres entidades sindicales: la Central Obrera
Argentina (socialista), la
Federación Obrera Regional Argentina (anarquista), y la Unión Sindical
Argentina (sindicalista), en esta ultima, la corriente comunista participa
activamente. En la declaración fundacional de la entidad se reivindica la revolución
social, sin embargo sigue manteniendo el lineamiento de la corriente
“sindicalista”. Hacia 1926 el comunismo mantiene gremios dentro de la USA pero también se insertan
en la COA.-
En 1928 crece la postura dentro del movimiento
obrero de unidad de todas las centrales en una sola. La conducción de la USA promueve dicha unidad que
se producirá dos años después. En 1929 el comunismo siguiendo los lineamientos
de la
Internacional Comunista (soviética) cambia drásticamente su
política, que hasta entonces era de unidad, y plantea lo que se conoció como el
período “clase contra clase”, impulsando organizaciones sindicales
clasistas, y pasan a organizarse en el Comité de Unidad Sindical Clasista
(CUSC).-
Finalmente en septiembre de 1930, casi coincidiendo
con el golpe de Estado del Gral. Uriburu que iba a dar fin al gobierno de
Yrigoyen dando comienzo a lo que dio en llamarse la “década infame”, se
constituye el comité, que debe convocar al Congreso Constituyente de la CGT. Se tardará seis años
más en concretarlo.-
El sindicalismo en la década del ´30 y
la llegada del nuevo “sujeto social” (1930-1943).
La década del ´30, nos sumerge en la crisis del
capitalismo mundial y en un cambio de paradigma económico, social y político.
Para seguir este breve acercamiento a la historia del Movimiento Obrero Argentino,
se hace necesario recordar algunas características del período. La crisis del
´30, iba a producir un mayor aislamiento entre las naciones y un reforzamiento
de las tendencias nacionalistas y proteccionistas.-
Dando por aceptado que Gran Bretaña es la autora
ideológica del libre cambismo, y que por
esa misma razón, hará bajar las persianas a la exportación periférica, edn
consecuencia, obligaba a la clase dirigente argentina, es decir a la elite, a
buscar nuevas soluciones que les permitiera mantener “el estado de situación”,
es decir, al propio sistema.-
Una vez terminado el breve período de Uriburu, el
gobierno del Gral. Justo envió a Londres en 1933, una misión encabezada por
Julio Argentino Roca (hijo), Vicepresidente de la Nación, para negociar el mantenimiento
de la cuota argentina de carne enfriada en el mercado británico. Tanto para la Argentina como para
Inglaterra había motivos diversos de discusión, cuando viajó la misión Roca, lo
que Gran Bretaña pretendía era una asignación preferencial de las divisas, un
desbloqueo de fondos congelados y una reducción de los aranceles, estando en
contraprestación, dispuesta a suspender
temporariamente el servicio de la deuda externa.-
La
Argentina por su
parte, pedía que no se redujera la cuota de “chilled” o carne enfriada, y que
el gobierno local mantuviera el control de esa cuota. El pacto Roca-Runciman no
ofreció demasiadas ventajas puntuales del lado argentino, mientras que
satisfacía todos los pedidos del lado británico, el pacto aseguraba una cuota de
carne enfriada en el mercado inglés, a cambio de diversas medidas que
favorecían a los intereses británicos. Se garantizaba, a través del mecanismo
del control de cambios, la cantidad de divisas necesarias para hacer frente a
las remesas corrientes al Reino Unido en un volumen igual a las ventas de
productos argentinos hacia aquel país; se asumía en consecuencia, el compromiso
de tratar de una manera “benevolente” o en forma preferencial las inversiones
inglesas; y se aceptaba no incrementar algunas importaciones británicas, como
el carbón. Inglaterra concedía una participación a los frigoríficos nacionales
para la exportación de carne argentina mediante una cuota del 15 %.-
El convenio significaba la aceptación, por parte del
Estado argentino, de las reglas de juego impuestas por los ingleses, para
mantener en funcionamiento el intercambio bilateral. Esas nuevas reglas
obligarían a una adaptación de la política económica de las clases dominantes locales,
a fin de mantener la prosperidad del sector ganadero más privilegiado, no, sin
que otros grupos rurales menos poderosos sufrieron intensamente ese reajuste
(…) Estos intereses serán dentro de las clases propietarias los que más
violentamente se enfrentarán con la política económica del gobierno, tal como lo
ejemplifican las argumentaciones parlamentarias de Lisandro De la Torre -en 1934 y 1936
especialmente-, las de los legisladores
radicales en 1940 y los memoriales presentados por la asociación que reunía a
los ganaderos desplazados, la
Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y la Pampa (CARBAP) como asimismo,
por las sociedades rurales del interior.-
Consecuentemente, se renovó el convenio en 1936
agregándose un impuesto a las importaciones de carne que perjudicó a los
ganaderos argentinos, aunque en contraprestación se otorgó el control total de
la cuota de carne a nuestro país.-
El problema del pacto Roca-Runciman consiste en
saber si realmente el comercio de carne era fundamental para la Argentina, o lo era
sobre todo para un sector económico en particular. Obviamente, lo era solo para
la elite que había realizado el golpe en el ´30, utilizando los “sueños
fascistas, corporativos” de Uriburu, que ahora se hacía cargo del con-trol del
gobierno con Justo volviendo a la
Argentina a su dirección “histórica” detrás de Inglaterra.-
Son los sectores dominantes los que se favorecieron
con este pacto de entrega, el acuerdo permitió a nuestro país mantener su
estructura económica tradicional en medio de los grandes derrumbes de la
economía mundial, al tiempo que, lentamente, mediante la intervención estatal,
los ingresos del sector agropecuario acudían al desarrollo de la economía
urbana para la también lenta configuración de la industrialización por
sustitución importaciones.-
Resulta importante destacar como importante el
proceso de desarrollo y sustitución de importaciones en sí mismo, por el camino
que conduce a la modernidad plena, en tanto, esto implica el redimensionamiento
y la puesta en escena del proletariado nativo que en breve entrará en escena.
Los establecimientos industriales aumentaron de 38.456 en 1935, a 86.440 en 1946; y
el número de trabajadores de ese sector pasó de 435.816 en 1935 a 1.056.673 en 1946.-
Las chimeneas actuaron como faros en las grandes
urbes nacionales que entusiasmaron a muchos trabajadores a poblar la gran
ciudad, lo que provocó la expansión de los centros urbanos y de sus
alrededores, especialmente del Gran Buenos Aires y del Gran Rosario. La fuerza
laboral no estaba solo en el inmigrante que había sido constitutivo del periodo
anterior, ahora, se sumaban los migrantes internos que venían de las provincias
argentinas. Hacia 1947, aproximadamente 1.386.000 personas habían arribado a
Buenos Aires atraídos por el rápido crecimiento industrial. Sobre 518.312 habitantes
que tenía Avellaneda, en el Gran Buenos Aires, en 1947, más de 173.000 eran del
interior del país.-
Ahora, si bien la economía industrial se expandió
rápidamente en la primera etapa (desde 1936), la clase trabajadora no resultó
beneficiada como resultaba esperable. Los salarios bajaron y la legislación
laboral era escasa. Por otra parte, las familias debían enfrentar los problemas
sociales que traía aparejadas la rápida urbanización. La cuestión habitacional,
posiblemente haya sido el peor de estos problemas. Las ciudades no estaban
preparadas, al igual que en la época de la inmigración a principio de siglo,
para recibir tal aluvión de gente. Una
encuesta efectuada en 1937, reveló que el 60% de las familias de la clase
obrera que vivía en la
Capital Federal, tenían una habitación por familia.-
Estos grupos encontraron en la construcción de los
barrios precarios, es decir en las llamadas “Villas miserias” su lugar en el
mundo. El desarrollo de la industria originó el surgimiento de un nuevo tipo de
obrero, el de los sindicatos por industria. Podemos destacar al sindicato de la
madera y el de la construcción, cabe señalar la huelga de 1935, tras ésta y
varias luchas se concreta finalmente la creación de la central sindical que iba
a agrupar esencialmente a todos los gremios de la industria: la CGT.
Dicha organización nucleó entre otros a los trabajadores de
la carne, metalúrgicos, y de la construcción.-
Ahora bien, a los fines de emprolijar los
conocimientos, les propongo dar un paso atrás, para historiar brevemente lo
sucedido entre la liquidación de la
FORA y el nacimiento de la CGT del 1935.-
La FORA es disuelta por Uriburu en 1930, sus militantes
obreros de ideario anarquista fueron perseguidos y torturados por el régimen: “La
CGT se creó como consecuencia de la fusión entre la USA de tendencia sindicalista
y la COA formada
por socialistas moderados. La entidad sostuvo una política de apoyo crítico a
la dictadura, y no se hizo eco de la represión desatada contra anarquistas y
comunistas (…) Sostenía que estaba persuadida que el gobierno mantenía la
vigencia de la ley marcial para asegurar la paz pública (…) Así afirmaba ante
la gestión de Uriburu que “estaba convencida de la obra de renovación
administrativa del gobierno provisional y que estaba dispuesta a apoyar a
Uriburu en su acción de justicia institucional y social” Resulta claro que al
comienzo de la década infame los sectores más combativos del movimiento obrero
se encontraban en minoría, luego de ser duramente reprimidos, dentro de
estructuras sindicales que planteaban por lo menos en principio, una postura
colaboracionista con el régimen” (4).-
Es importante destacar las luchas y la historia del
movimiento obrero antes y durante la década estudiada, ya que estos
protagonistas de la llamada historia “infame” formarán junto con el nuevo sujeto
migrante o “cabecita”, a la masa sindicalizada que formarán las bases del
peronismo por nacer.-
Militancia conformadas en la época por comunistas y
anarquistas, junto al denominado Comité de Unidad Sindical Clasista fundado en
1929, dirigieron entre otros, los conflictos que prietamente se enumeran a
continuación: 15 de marzo de 1932, huelga de tranviarios, 18 de abril del mismo
año, paro de agricultores al margen de de la conducción entreguista de la Federación Agraria
Argentina que apoyaba al régimen, 23 de mayo de 1932 huelga de obreros de
frigoríficos y telefónicos de Avellaneda, 3 de abril de 1933, huelga de obreros
del calzado, 6 de junio de 1934, huelga de madereros.-
En realidad la historia del movimiento obrero podría
sintetizarse en dos siglas: FORA y CGT. No obstante, resulta innegable que el
movimiento obrero se vio fecundado por corrientes estudiantiles, por la
juventud y la izquierda del Partido Socialista épocal.-
La amalgama de estas corrientes sindicales llevó a
un proceso nuevo, constituido por la aparición de un nuevo movimiento obrero
que se elevó a la comprensión de los problemas concretos de la liberación
nacional, que superó los aspectos económicos de la actividad de la clase
trabajadora y que llegó a la formulación general de las grandes necesidades del
país.-
El Peronismo y el surgimiento de un
nuevo modelo sindical (1943-1955)
La situación del movimiento obrero a comienzos de
los años ´40 desde las tendencias e idearios era la siguiente:
La CGT abarca la mayoría de los trabajadores sindicalizados,
en cuya dirección participan socialistas, comunistas y sindicalistas. La USA., liderada por
dirigentes sindicalistas, muy debilitada. Sindicatos autónomos, también de
orientación sindicalista, muy minoritaria.-
En abril de 1943 el Departamento de Trabajo
reconocía el alto deterioro de los trabajadores en su nivel de vida. En los ´40
la explotación de la fuerza de trabajo estaba acompañada por un constante nivel
de ocupación, se necesitaban muchos brazos para trabajar, pero no se los
remuneraba justamente, esta situación ante un sindicalismo organizado reforzó
las posibilidades de acción sindical, lo que se manifestó en el crecimiento de
las organizaciones gremiales y en su capacidad movilizadora.-
Este era el panorama de la organización sindical al
finalizar la llamada “década infame” y al comenzar un nuevo período que marca
los orígenes del peronismo como aporte al Movimiento Nacional. El golpe militar
de junio de 1943 encuentra a una clase obrera que, a pesar de tener un alto
grado de movilización no ha podido resolver sus reivindicaciones inmediatas.-
Institucionalmente ese año, como ya se dijo, encuentra
a la CGT dividida
en dos sectores: La CGT
(calle Independencia) de orientación socialista, que busca una mayor
independencia de los partidos, y la
CGT (calle Catamarca), conformada por otros sectores
socialistas y comunistas, cercana a las estructuras de ambos partidos. Ambas
CGT mantienen una actitud expectante ante el nuevo gobierno, de ninguna manera
opositora.-
En octubre el Coronel Juan Perón es designado al
frente del Departamento Nacional del Trabajo y, un mes después se eleva el
rango al de Secretaría de Trabajo y Previsión, a partir de ese momento se
inicia una nueva etapa en las relaciones entre el sindicalismo y el Estado.-
En términos políticos con el Cnel. Perón al frente
de la Secretaría
de Trabajo y Previsión se abre un proceso donde el Estado interviene
fuertemente en lo que hace a las relaciones entre los privados (llámese
capitales) y los trabajadores, todo lo cual resulta altamente novedoso para
estas pampas.-
“…Desde la Secretaría de Trabajo a
cargo del general Juan D. Perón se convocó al movimiento obrero, con excepción de los dirigentes comunistas.
Se los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas. Esta cartera comenzó a
dirimir conflictos específicos, por la vía de contratos colectivos, se extendió el régimen de
jubilaciones, de vacaciones pagas, de accidentes de trabajo, se ajustaron las
categorías ocupacionales y en general se comenzaron a equilibrar las relaciones
patrón/obrero. La sanción del estatuto del peón agrario incluyó a los
trabajadores rurales a esta nueva masa de trabajadores que estaban recuperando
y conquistando derechos…” (5)
De este proceso, y desde la necesidad de profundizar
la historia del movimiento obrero, nos interesa la relación entre el sector
militar industrialista que coparticipa del poder político en 1943 y el
sindicalismo. Se debe poner énfasis en la estrategia política que se abre para
dicho sector –sindicalismo- que acepta los términos de negociación política
abierta por dicho grupo militar. Este nuevo espacio de participación política
conformado por poder militar y poder sindical, transformarían los ejes dados en
la historia del movimiento obrero hasta ese momento.-
A finales de 1943 el grupo militar cercano a Perón
comienza a estructurar una estrategia tendiente a lograr un pacto con el
sindicalismo, dicha estrategia es respondida con numerosas muestras de apoyo y
de movilización permanente hacia las política del gobierno. El lema de muchas
concentraciones era: “En defensa de las mejoras obtenidas por los trabajadores
desde la Secretaría
de Trabajo y Previsión” (6).-
Todo este proceso llegaría a su punto máximo en
octubre de 1945, con la fundación del partido Laborista. El punto central de
acuerdo, es el logro de participación obrera en las decisiones políticas. La fundación
de dicha estructura partidaria de los trabajadores, se vive como la culminación
de los históricos reclamos de autonomía en el nivel político.-
El eje de esta breve reconstrucción histórica brindar
una pequeña visión respecto del movimiento obrero y las condiciones del
sindicalismo organizado, para alcanzar los niveles de alianza con el Estado y
su relación con los capitales privados. En este caso, con un parte del sector
militar a partir de 1943, en especial desde la apertura del llamado proceso de
sustitución de importaciones, donde se opera un fuerte proceso de mutación de
la economía nacional y de sus relaciones laborales.-
Los niveles de negociación de las organizaciones
crecían a la vez que el capitalismo argentino en manos de la elite engordaba
sus arcas, a partir del trabajo de “los viejos y nuevos obreros”, estos último
llegados del las provincias en busca de trabajo, y también con ansias de pertenecer
a una sociedad que se transformaba aceleradamente.-
Digamos que el sindicalismo argentino había
acumulado el poder para luchar contra un sistema de clara explotación de clase,
recordemos que los niveles de distribución de la década infame eran claramente
desfavorables a los trabajadores. El sector militar y en especial Juan Domingo Perón,
a partir de una decidida política de reformas basadas en otorgar numerosas
conquistas históricamente reclamadas, pero nunca otorgadas, abre la puerta al
sindicalismo para integrarse al nuevo modelo societario, planteando un
capitalismo de inéditos niveles de distribución de la riqueza, industrialista,
de ascenso social, donde el Estado se definía como el mediador entre el capital
y el trabajo (7).-
No hay que olvidar un elemento importante en esta
dinámica de mutuo reconocimiento político, en la alteridad como clase, es decir
en lo identitario, y en el nacimiento de una nueva conformidad de clase obrera
y de clases populares a partir de una sociedad distinta. Es importante asomarse
a dicho proceso como el comienzo de lo que podemos llamar, una nueva modernidad
nacional. Creemos que la primera modernidad fundadora, constructora del Estado
nación en los fines del siglo XIX, es
decir la ochentista, comienza a agotarse al comienzo de la etapa de los gobiernos
radicales, y llega a su gran crisis en los ´30, obviamente esto ocurre
paralelamente al agotamiento del modelo agro exportador a nivel internacional;
dicho proceso comienza en 1914 con la primera Guerra Mundial, y llega a su
crisis en el ´29 en el punto máximo de agotamiento macro del modelo mundial.-
El modelo peronista de mediados del siglo XX viene a
suplantar el modelo de modernidad dependiente de finales del siglo XIX, dicho
modelo de país comenzaría a ser alterado a partir del golpe del ´55, y tendrá su
golpe final a partir del proceso abierto con la dictadura de 1976. En síntesis,
a mediados de los ´40, comenzaba una nueva etapa del capitalismo mundial. Se
abría en el mundo la posibilidad de lo que se conoció como Estado de Bienestar.
En nuestro país, de características históricamente periféricas y dependientes,
como ya dijimos, es el comienzo de una nueva modernidad, independiente,
original, democrática y popular, que da paso a un nuevo sujeto social, y
también al nacimiento de una nueva identidad, en un proceso dinámico de
integración cultural y económica, de cambio en la conformación de los sectores
obreros (viejos y jóvenes/ urbanos y rurales).-
La participación obrera era condición necesaria para
llevar a cabo el proyecto hegemónico de un sector de las clases productoras
-principalmente las de los industriales pequeños y medianos- y del sector
militar industrialista. Dichos sectores
comprometidos en el gobierno militar del ´43 necesitaba de la legitimación
política que solo pudo encontrar en la movilización de los sectores populares,
y en especial en la clase obrera. En este marco, el peronismo como nueva forma
de alianza de clase implica a la vez el nacimiento de una nueva política.-
Esta lectura está muy lejos de la visión crítica que
vio a las masas populares entregadas a las clases explotadoras, o bien, creyó
que el nuevo proceso abierto en el ´43 sirvió como “dique de contención” de
dichas masas. Por el contrario, creemos que el movimiento obrero argentino tras
una larga experiencia como clase, después de largas luchas, desde finales de siglo XIX y principios del siglo XX, como
vimos en esta breve reseña, logra altos niveles organizacionales, y que por la
homogeneidad de clase como fuerza de trabajo explotada, luego de un largo ciclo
de acumulación sin distribución, se consolida autónomamente como base
fundamental de un nuevo modelo de país, que, sin ella –clase obrera- no se
hubiera podido realizar –modelo peronista-.-
Este complejo proceso de mutación derivó en una
nueva cultura de los sectores populares, devenida en una identidad de difícil
definición que trasciende el plano político y económico que es: el “ser
peronista”. A modo de resumen de esta
etapa central de la historia contemporánea de nuestro país que marcó un antes y
después no solo en la historia de nuestro movimiento obrero sino de la sociedad
toda, podemos decir: El surgimiento del peronismo de composición policlasista,
pero de fuerte basamento y apoyo político en el movimiento obrero a partir de
su política de nacionalizaciones, quebró el poder del imperialismo sobre la Argentina, provocando un
fuerte desarrollo autónomo direccionado al mejoramiento social de los sectores
populares, en especial de la clase obrera, transfiriendo buena parte de la
renta agraria a los trabajadores, y al nuevo empresariado nacional, a través del
control del comercio exterior, el tipo de cambio y la nacionalización de los
depósitos bancarios.-
Esto permitió la creación de un poderoso mercado
interno, basado en el consumo popular, un fuerte desarrollo de la industria
liviana, y el comienzo de la bases para la industria pesada. A tal punto
resultó importante la industrialización en nuestro país que al producirse el
golpe de estado que derroca a Perón en 1955, el Jours de France publicaba la siguiente opinión sobre el
peronismo derrocado: “…Uno de los
factores poco conocidos de la caída de Perón es la industrialización creciente
del país. Esto significa un perjuicio considerable para los tejidos y cueros
británicos cuyas exportaciones a la Argentina disminuían rápidamente…”.-
La
Argentina se liberó
de las ataduras de su deuda interna y se negó soberanamente a ingresar al Fondo
Monetario Internacional. Dicho proceso concretó un modelo de desarrollo
nacional a partir de un Estado, que tenía el apoyo incondicional del movimiento
obrero organizado, con una dinámica social única, que creó una nueva burguesía
nacional, que en gran parte, luego se opuso al mismo, es decir se convirtió en
opositora al proyecto político que le permitió su ascenso social. Recordemos
que la política distributiva del peronismo abrió las posibilidades a dicho
ascenso. (Cualquier
parecido con la etapa actual 2014 no es pura coincidencia).-
Desde nuestra mirada, creemos que para que este
proceso político sucediera influyeron las características culturales
construidas desde el peronismo, basadas en el poder constructor de los sectores
populares, y al orgullo del ser “plebeyo” y “rebelde”, esto, pesó fuertemente
para la oposición de los sectores medios. “El fenómeno peronista le dio una
profunda estocada a la identidad nacional que las clases altas venían
promoviendo desde hacía décadas y que habían logrado imponer a una buena parte
de la población. Las dos mitades de Juan Pueblo estaban ahora a la vista: la
mitad excluida, la que por mucho tiempo había sido invisible bajo el mito del
país blanco y con progreso para todos, se había hecho presente y se negaba a
volver mansamente a la oscuridad. La mitad “decente” estaba forzada a reconocer
de algún modo que la nación argentina no estaba hecha a su imagen y semejanza.
De ese sablazo que puso en cuestión el sentido tradicional de “lo argentino”
surgió la identidad de “clase media”.-
Toda esta construcción política, económica y
cultural, como ya dijimos, significó para el primer peronismo, “…un andar por la cornisa, por la cornisa de
un sistema, del sistema capitalista mundial donde el eje histórico no era la
distribución, la igualdad, y mucho menos la solidaridad. Un andar desafiante,
que chocó con los sectores de poder de adentro y de afuera, con la elite
tradicional nacional, que junto con sectores militares liberales realizó el golpe
del ´55…”(8), con el apoyo de parte de la clase media y la
oposición total de la clase obrera.-
De esta forma se abortó la proyección de una nueva
modernización independiente que se había abierto a partir del nuevo movimiento.
Dicho intento nacional de desarrollo autónomo, no se hubiera podido construir
sin el apoyo de la clase obrera organizada, que a partir de una clara madurez
histórica, producto de sus luchas nacionales en pos del logro de una sociedad
más justa y democrática, definió políticamente ingresar a lo “nuevo”, a lo que
comenzaba, decidió como clase subirse al escenario de la política, y ser
protagonista de un nuevo proceso nacional.-
Sabemos que podemos hablar de las posturas
ambivalentes de Perón, que para algunos su política se quedó en simple
“obrerismo” o “reformismo burgués”, que debería haber repartido las armas a los
obreros en el ´55, que pesó más el ser militar, que el ser “el primer
trabajador”. Todo esto es materia de discusión y del debate histórico. También
sabemos que los niveles materiales, culturales y organizacionales de nuestra
clase trabajadora se elevaron a niveles únicos, construyendo herramientas
propias que fueron más allá de la etapa estudiada, y también más allá del
propio Perón.-
Todos estos temas son nodales cuando se escribe la
historia de este complejo proceso nacional. Creemos que estos puntos y muchos
más exceden este breve trabajo, pero es importante continuar el análisis y la
discusión para la comprensión de la historia de nuestro movimiento obrero y de
nuestra historia nacional, que también es nuestro presente.-
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