Ampliación de las moratorias previsionales.
Una
medida política necesaria.
Conclusiones
·
El
esquema actual para acceder a la moratoria previsional, que tiene vigencia
desde 2014 finaliza el 23 de julio próximo. El Presidente Alberto
Fernández anunció su prórroga, tomando la “decisión de extender su plazo
hasta que el Congreso sancione una nueva ley”. Actualmente en el Congreso
de la Nación hay un proyecto que cuenta con media sanción para ampliar la
moratoria previsional.
·
Según
datos actuales, más de 1,5 millones de personas en edad jubilatoria no
cuentan con los 30 años de aportes que exige la Ley. De ese número,
906.876 tiene aportes, pero no los suficientes, y 680.724 directamente no
cuenta con aporte alguno.
·
Sólo 1
de cada 10 mujeres y 3 de cada 10 varones en edad jubilatoria están actualmente
en condiciones de hacerlo, por lo que el resto requerirá de una moratoria
que les permita comprar aportes
para acceder a este derecho.
·
Solo
el 6,6% de las mujeres de entre 55 a 59 años tiene entre 25 a 27 años de
aportes, mientras que el 46,1% no cuenta con ningún aporte al sistema
jubilatorio.
·
En
el caso de los hombres de entre 60 a 64 años, sólo 16% tiene entre 25 a 27 años
de aportes, al tiempo que un 17,6%, no tiene ningún aporte.
·
El
sector privado, el sector público y los autónomos son los ámbitos con mayor
cantidad de personas en condiciones de jubilarse (aportes de entre 25 y 27
años). Pero sólo alcanzan 18%, 36% y 20% respectivamente.
·
A
la vez, se percibe la crítica situación para monotributistas, monotributistas
sociales y trabajadoras/es de casas particulares, donde sólo superan los 25
años de aportes 5,7% (11.922 casos), 0,06% (36 casos) y 0,1% respectivamente
(103 casos).
·
Los
datos históricos del mercado de trabajo para personas cercanas a jubilarse dan
cuenta de un derrotero difícil de sortear a los efectos de poder
jubilarse. Desde
1990 en adelante se observa un nivel promedio elevado de desocupación (10,3%) y
empleo no registrado (34,7%) y picos sensibles (21,5% en desocupación en mayo
2002 y 50% de trabajo no registrado en el tercer trimestre de 2003). La desocupación
e informalidad laboral persistente implica fundamentalmente que buena porción
de trabajadores y trabajadoras no logran cumplir con el extremo legal de años
de aportes cuando llegan a la edad jubilatoria.
·
En
este escenario, las más afectadas son las mujeres, que históricamente presentan
mayores tasas de desocupación e informalidad que los varones, lo que se vincula a las desigualdades estructurales existentes en
el mercado laboral que repercuten directamente en el acceso a derechos de las
mujeres pasivas (trabajan menos horas fuera de sus hogares y tienen menos
aportes registrados en su recorrido laboral, en buena medida porque suelen
estar sujetas a trabajos de mayor precarización e informales, y porque ocupan
gran parte de su tiempo en el desarrollo de tareas domésticas y de cuidados no
remuneradas).
·
Es
posible constatar que, para las mujeres, el escenario de evolución histórica
tanto en desempleo como en trabajo no registrado fue sensiblemente peor a las
de los hombres. Mientras que para el período mayo 1990 a tercer trimestre 2021
el promedio de desocupación de mujeres ascendió a 11,6%, en el caso de los
hombres el dato alcanza 9,2%. La brecha, en promedio, ascendió a 2,4%. En el
caso del empleo no registrado, para el período que va del tercer trimestre de
2003 al tercer trimestre de 2021, el promedio ascendió a 40,0% para las
mujeres, para los hombres sumó 33,4%, es decir, un diferencial para dicho
período de 6,6%.
·
La
moratoria se vuelve una herramienta indispensable para, por un lado, no penalizar
dos veces a trabajadores/as informales o desocupados/as: en su vida activa, sin
derechos laborales y, en su vida pasiva, con pensiones por vejez que otorgan
menores ingresos que las jubilaciones. Y por el otro, mitigar la brecha de
género existente en el sistema previsional.
·
¿Las
moratorias quiebran el sistema previsional? Los números no acompañan esta
tesis. Del análisis de los
datos históricos se pudo concluir que la moratoria jubilatoria (11/2005) fue
acompañada de una sensible mejora en cobertura del gasto previsional por
Aportes y Contribuciones. Esto se explica porque los salarios registrados
privados se incrementaron significativamente entre 2003 y 2015; a la par se
produjo un crecimiento significativo del empleo, que fue acompañado de una
mejora en la calidad de los trabajos existentes y nuevos; también se redujo
fuertemente la informalidad entre 2003 y 2015; y por cierto no se promovió
reducción de contribuciones ni aportes que afectaran la recaudación del
sistema. Es decir, la expansión de la cantidad de personas con acceso a
la jubilación se dio al mismo tiempo que mejoró la cobertura del sistema
previsional con aportes propios.
·
Esto
se contrapone a lo sucedido con posterioridad. Entre 2016 y 2019 se redujo
sensiblemente la cantidad de trabajadores/as activos, el salario real y se
promovió la reducción de contribuciones patronales a través de la aplicación de
un mínimo no imponible sobre el que no se paga. En este período, se redujo
significativamente el porcentaje de Aportes y Contribuciones en relación con el
gasto en Seguridad Social. Es decir, entre 2016 y 2019 empeoró la
sustentabilidad del sistema.
· La decisión del Presidente Alberto
Fernández, y la eventual aprobación del proyecto de ley que ya cuenta con media
sanción en el Congreso, lograrán promover el acceso al derecho a la jubilación
de las personas mayores que, por haber afrontado dificultades en su vida
laboral activa, no tienen la totalidad de sus aportes, impulsando para ello la
regularización de su situación. De esta manera se procura que, por un lado,
aquellas personas que no cuentan con los 30 años de aportes que pide la ley,
puedan acceder a una jubilación, al tiempo que quienes aún están en edad pre
jubilatoria (10 años antes de jubilarse) puedan computar años de servicio. Si
se considera que todas y todos los adultos mayores sin 30 años de aportes se
jubilaran de manera inmediata, el costo fiscal de este proyecto, en
caso de aprobarse, alcanzaría aproximadamente 0,04% del PBI.
Fuente: C.E.P.A.
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